|
LA
MIEL
Para muchos, la miel es más
que un edulcorante natural. Las numerosas propiedades medicinales
que se le atribuyen, tanto ingerida como en aplicación
externa, hacen de la miel una dulce medicina. Al igual que
los distintos tipos de azúcar, la miel está
compuesta principalmente por hidratos de carbono simples,
es decir por azúcares. Sin embargo, estos tienen una
constitución química diferente a la del azúcar
común.
La miel se encuentra a mitad
de camino entre los alimentos vegetales y animales. Aunque
la materia prima con la que se elabora es de origen vegetal
( el néctar de las flores), esta predigerida por unos
animales; las abejas.
Producción
de la miel
La producción de la miel la realizan las abejas en
tres fases.
1. Recolección: Las abejas liban el néctar,
sustancia azucarada que exudan las flores y otras partes aéreas
de las plantas. En menor proporción, las abejas también
liban la mielada, líquido dulce que exudan ciertos
insectos que se alimentan de la savia de las plantas.
El néctar de las plantas esta formado por un 10% a
50% de sacarosa y pequeñas cantidades de vitaminas
y sales minerales.
Los apicultores poco escrupulosos hacen libar a las abejas
líquidos azucarados, con lo que la miel se empobrece
en vitaminas y minerales
2. Predigestión: Las abejas almacenan el néctar
en un ensanchamiento de su esófago llamado saco de
la miel o buche. Allí se mezcla con las enzimas segregadas
por las glándulas hipo faríngeas, principalmente
la invertasa, que transforma la sacarosa en glucosa y fructosa.
Al llegar a la colmena, las abejas regurgitan el contenido
de su buche y lo pasan a otras abejas en cuyo buche continua
la predigestión . Después de tres o cuatro transferencias,
el néctar predigerido es colocado en celdas.
3. Concentración: El néctar predigerido,
recién colocado en las celdas, contiene un 50% de agua.
Gracias al calor y a la ventilación de la colmena,
el agua el agua se evapora hasta formarse la miel, cuya proporción
de agua es del 17% al 20%. Entonces las abejas sellan la celda
con cera, para que la miel se conserve.
Procesado de la miel.
Una vez producida la miel por
las abejas se la somete a estos procesos:
Extracción de la miel que se encuentra en
el panal, que puede hacerse:
Por centrifugación del panal. Es el método ideal,
pues no altera las propiedades de la miel.
Por presión, el panal se exprime, generalmente en caliente.
De esta forma se obtiene mayor cantidad de miel que por la
centrifugación, pero se destruyen las sustancias de
acción antisépticas y antibiótica por
acción del calor.
Filtrado para eliminar los restos de cera.
Choque térmico, en algunos casos la miel procesada
industrialmente se calienta a 80 grados para hacerla más
fluida y que no cristalice, con lo que se pierden parte de
sus propiedades.
Composición
de la miel
La miel es más que azúcar, pues está
formada por más de 70 sustancias biológicamente
activas, la mayor parte de las cuales proceden del néctar
y algunas de las glándulas hipo faríngeas de
la abeja, como las enzimas e inhibinas. La composición
de la miel es la siguiente:
- Agua : Normalmente es inferior al 20%. La consistencia
ideal se obtiene cuando el agua esta entre el 17% y el 18%.
- Hidratos de carbono: Del 80% al 82%, formados por
una mezcla de glucosa o dextrosa ( 31%), fructosa o levulosa
( 38%), sacarosa ( 2%) y otros. Tanto la glucosa como la fructosa
son azúcares simples ( monosacáridos) que no
precisan ser digeridos.
- Glucosa : Al llegar al intestino delgado, pasa
a la sangre directamente. Desde ella se distribuyen por todas
las células del organismo, donde se oxida o quema produciendo
gran cantidad de energía que se almacena en forma de
ATP ( adenosín trifosfato). La glucosa precisa de la
hormona de la insulina para entrar en las células y
ser quemada.
- Fructosa : Su absorción es más lenta
que la glucosa. Cuando se toma en grandes cantidades, la fructosa
de la miel puede producir malestar abdominal y diarrea en
algunas personas, debido a la mala absorción.
- Proteínas : En muy pequeña cantidad,
del 0.3% al 1%.
- Minerales : Todos ellos en pequeñas cantidades,
como el hierro, fósforo, magnesio, calcio, potasio.
Contienen también oligoelementos como el cinc, cobre,
y manganeso.
- Vitaminas : Pequeñas cantidades del grupo
B ( excepto la B12) y de vitamina C.
- Ácidos orgánicos: Principalmente
fórmico, málico, acético, succínico.
Proceden del néctar que sirve de materia prima y entre
todos alcanzan el 0.3%.
- Enzimas : La más importante es la invertasa
que convierte la sacarosa en glucosa y fructosa.
- Inhibinas : Son sustancias termolábiles
y fotolábiles ( que se destruyen con el calor y con
la luz) que otorgan a la miel capacidad bactericida.
- Otros componentes: Sustancias aromáticas,
un principio similar a la acetilcolina, diversas proteínas
y aminoácidos, granos de polen y otras muchas aún
no bien estudiadas.
Propiedades curativas
de la miel.
Teniendo en cuenta la composición de la miel, podemos
deducir que:
- Las numerosas sustancias nutritivas y biológicamente
activas que contiene la miel, además de los azúcares,
que deben actuar de alguna forma en el organismo.
- El hecho de que esas sustancias se encuentren en cantidades
pequeñas no es motivo para ignorarlas. Cada vez se
están descubriendo nuevos e inesperados efectos beneficiosos
de sustancias que se encuentran en muy pequeñas cantidades
en los alimentos, como elemento fotoquímicos de las
plantas.
Aunque harían falta más investigaciones que
lo confirmen, parece pues razonable aceptar que la miel posee
propiedades curativas. Así lo sostienen distinguidos
médicos, que han comprobado los efectos medicinales
de la miel en el ejercicio diario de su profesión.
Indicaciones terapéuticas
de la miel.
- Astenia : Tanto de índole física
como psíquica, nerviosismo y agotamiento. La glucosa
es el principal nutriente para las neuronas. Además,
proporciona energía a las células musculares,
especialmente si va acompañada de vitaminas y minerales,
como ocurre con la miel.
- Insomnio : Dos cucharadas de miel potencian la
acción de cualquier infusión sedante. Evita
los calambres musculares y facilita un sueño reparador.
- Estados de delgadez.
- Estreñimiento : Por su suave acción
laxante, posiblemente debido a una absorción insuficiente
de la fructosa.
- Diarreas infecciosas: El consumo de 3 o 4 cucharadas
de miel al día, disueltas en agua, contribuye a cortar
las diarreas infecciosas típicas de las gastroenteritis
causadas por salmonelas. Por su acción antibacteriana,
también es efectiva en las colitis infecciosas, habitualmente
causadas por la bacteria Escherichia coli.
- Afecciones respiratorias: La miel ejerce una suave
acción expectorante y antitusígena. Tomada con
regularidad ( 20 – 30 gramos diarios) puede evitar en
algunos casos los ataques de asma. Esto atribuido al efecto
desensibilizador de los granos del polen que contiene, actuaría
como una especie de vacuna.
- Insuficiencia hepática: La insuficiencia
hepática debida a la hepatitis, alcoholismo u otras
causas. La fructosa de la miel favorece la producción
de glucógeno en las células hepáticas,
sustancia similar al almidón que actúa como
deposito de energía.
- Aplicada directamente sobre la piel: Se usa para
favorecer la curación de heridas, úlceras y
quemaduras. En gárgaras alivia la irritación
de garganta, las amigdalitis y las faringitis.
Tipos de miel
- Miel de azahar: Es la elaborada sobre todo con
flores de naranjo. Su sabor es muy fino y su efecto es especialmente
sedante.
- Miel de brezo: Es
la elaborada sobre todo con flores de brezo. Ejerce una acción
desinfectante y antiinflamatoria de las vías urinarias.
Se usa en caso de cistitis y cálculos urinarios y enfermedades
de la próstata.
- Miel de castaño: Es la elaborada sobre todo
con flores del castaño. Es muy rica en hierro, aunque
su sabor es algo fuerte.
- Miel de encina: Es la elaborada sobre todo con
flores de la encina. Algo oscura, pero muy rica en sales minerales.
- Miel de espliego: Es la elaborada sobre todo con
flores del espliego. Antiséptica, expectorante y sedante;
por lo que se recomienda en caso de bronquitis, catarros de
vías respiratorias altas y tos espasmódica de
tipo nervioso.
- Miel de eucaliptos: Es la elaborada sobre todo
con flores de eucaliptus. Eficaz contra la tos y las enfermedades
respiratorias.
- Miel de pino y abeto: Es la elaborada sobre todo
con flores de los pinos y abetos. Suele ser oscura. Se recomienda
en caso de enfermedades respiratorias.
- Miel de romero: Es la elaborada sobre todo con
flores de romero. Tonificante en caso de estrés o agotamiento.
Favorece el funcionamiento del hígado.
- Miel de tomillo: Es la elaborada sobre todo con
flores del tomillo. Antiséptica, digestiva; por lo
que resulta apropiada en casos de gastroenteritis.
|